Redacción de MUNDOXXI
SANTO DOMINGO, Rep. Dom. — El periodista y abogado José Antonio Thomas marcará un hito este 2026 con la creación de los "Premios Ciudadanos de América", una distinción que irrumpe en el panorama nacional con un criterio diferenciador: la exclusión categórica de cualquier figura, empresa o institución vinculada a actos de corrupción.
Respaldado por sus 35 años de labor social y jurídica sin financiamiento público o privado, Thomas busca institucionalizar el reconocimiento a la ética como el pilar fundamental del desarrollo dominicano, separándose de los esquemas tradicionales de premiación.
ENTREGADO A LA CAUSA. José Thomas se ha convertido en la voz de lo invisible. Haber encabezado más de 50 marchas en medio de indiferencia oficial demuestra capacidad de movilización y una independencia innegociable.
A diferencia de otros galardones que suelen basarse en méritos corporativos o comerciales, la novedad de los Premios Ciudadanos de América radica en su "estándar innegociable". Es una declaración de principios: no es suficiente el éxito económico para ser candidato; la trayectoria ética es el requisito de entrada.
La independencia como garantía.
La mayor fortaleza de este premio es que no es "comprable". Al ser impulsado por una estructura que ha sobrevivido 35 años sin ataduras a presupuestos públicos ni privados, el premio otorga una autoridad moral que pocos galardones poseen. La autonomía financiera de Thomas le permite premiar a quien realmente lo merece, sin deber favores políticos ni corporativos.
No es un premio de escritorio. La legitimidad de este reconocimiento nace del trabajo de calle (Afamidesa, Proyecto Soy Inocente, Dededin), lo que conecta al galardonado con la realidad social del país, dándole una dimensión humana y de justicia social que suele estar ausente en premiaciones elitistas.
El respaldo detrás del Premio.
Los Premios Ciudadanos de América no nacen de una oficina, sino del terreno. La credibilidad de esta distinción se fundamenta en un ecosistema de servicio que, durante más de tres décadas, ha enfrentado los vicios más profundos de la sociedad dominicana. Cada una de estas organizaciones aporta un pilar de legitimidad a la premiación:
Afamidesa: La persistencia ante el silencio estatal
Al liderar la Asociación de Familiares de Detenidos, Desaparecidos y Desacatados, Thomas se convirtió en la voz de lo invisible. Haber encabezado más de 50 marchas en un contexto de indiferencia oficial no solo demuestra capacidad de movilización, sino una independencia innegociable.
Impacto en el premio: Esta lucha le otorga la altura moral para exigir ética a los empresarios, pues él mismo ha exigido justicia al Estado cuando nadie más lo hacía.
Proyecto Soy Inocente: Equilibrio en balanza de la justicia
El trabajo de Thomas en esta fundación ha sido el muro de contención contra el abuso judicial. Al brindar asesoría gratuita a más de 50 personas vulnerables, ha demostrado que la justicia no debe depender del bolsillo del litigante.
Impacto en el premio: Esta labor define el criterio de selección del galardón: el premio no busca el éxito financiero, sino la humanidad detrás del ejercicio profesional.
Dededin: El enfrentamiento directo contra las mafias
La Defensoría de los Derechos Humanos de los Inmigrantes es, quizás, su labor más valiente. Enfrentar redes de falsificación de documentos y detenciones arbitrarias requiere una integridad que no se doblega ante amenazas ni presiones de grupos de poder.
Impacto en el premio: Esto envía un mensaje claro a los candidatos: quien aspire al Premio Ciudadanos de América debe tener "las manos limpias" frente a los grupos irregulares, tal como el propio Thomas ha hecho en su labor diaria.
ABOGAIN: Solidaridad entre colegas
La Red de Abogados Inmobiliarios humaniza la profesión. Al gestionar vivienda y salud para sus colegas, Thomas demuestra que su liderazgo es empático y comunitario.
Este componente permite que el galardón no sea visto como una imposición externa, sino como una iniciativa que entiende la realidad de los profesionales dominicanos.
El premio es diferente porque no se trata de un empresario premiando a otro empresario. Es un hombre que ha dedicado 35 años a defender a los desposeídos, quien ahora levanta una vara ética para medir a quienes ostentan el poder en el país.
