/Redacción MUNDOXXI
SANTO DOMINGO, Rep. Dom.- A medida que el panorama político dominicano se enfila hacia el 2028, una figura central vuelve a gravitar con fuerza en el tablero político: Leonel Fernández.
Tras un proceso de consolidación de su partido, la Fuerza del Pueblo (FP), y aprovechando el natural desgaste del ejercicio gubernamental del PRM, el tres veces presidente dominicano parece estar construyendo las bases para un retorno que muchos daban por imposible tras la división del viejo partido morado, el PLD, en 2019.
Para los seguidores de Fernández, su legado es su principal carta de presentación. En un contexto de incertidumbre, el "leonelismo" apela a la memoria visual y estructural del país.
Modernización de Infraestructura: El Metro de Santo Domingo, los elevados, túneles y el corredor de la 27 de Febrero siguen siendo los referentes de la transformación urbana de la capital.
La administración de Leonel Fernández se inició bajo condiciones económicas favorables, impulsadas por las reformas de estabilización del FMI que permitieron alcanzar niveles de crecimiento récord.
Al asumir el poder, el Producto Interno Bruto (PIB) se encontraba en su punto más alto de las últimas dos décadas, logrando mantener una tasa de crecimiento promedio del 7% con niveles de inflación controlados.
Esta estabilidad fue sustentada por diversos factores externos e internos:
Balanza de pagos: El bajo costo de los combustibles y el auge del comercio exterior y el turismo permitieron un equilibrio financiero.
Sector Externo: El incremento de la inversión en zonas francas y el flujo de remesas desde Estados Unidos fortalecieron la moneda nacional, disipando el riesgo de devaluación.
Sectores Dinámicos: De acuerdo con datos del Banco Central, la construcción, las comunicaciones y el turismo fueron los motores de la economía durante este periodo.
n pilar central de este periodo fue la "capitalización de las empresas estatales". Fernández asumió el riesgo político de privatizar corporaciones de los sectores eléctrico, azucarero, hotelero e industrial que representaban una carga financiera y focos de corrupción desde 1961.
Este proceso fomentó la llegada de inversión extranjera masiva, especialmente de corporaciones españolas y norteamericanas en el área turística.
En el ámbito de la modernización del Estado, se destacan la automatización de servicios: Implementación de tecnología para la obtención eficiente de pasaportes y licencias de conducir y la inversión privada en infraestructuras para telefonía celular, internet y televisión por cable, respondiendo a la creciente demanda nacional.
Inversión social y servicios públicos
El gobierno implementó medidas orientadas a mejorar áreas críticas de la vida social dominicana:
Educación: Se registró un aumento significativo en el presupuesto educativo, incluyendo mejoras salariales para docentes, programas de capacitación, equipamiento informático en escuelas y el incentivo a la excelencia mediante el Premio al Mérito Estudiantil.
Salud: Incremento de partidas presupuestarias para los hospitales públicos.
Gasto Público: En su primer año, el gasto en salarios públicos casi se duplicó. Si bien esto estimuló la demanda agregada y el comercio, marcó una ruptura con la política previa de priorizar la infraestructura física.
A dos años de las elecciones generales, varios elementos se alinean a favor del veterano líder:
Crecimiento en las preferencias: Encuestas recientes de 2025 y principios de 2026 muestran a Fernández como el líder de la oposición con mayor tasa de retención de voto. Su partido Fuerza del Pueblo ha logrado desplazar al PLD como la principal fuerza opositora, absorbiendo su base militante.
El "factor Omar": El ascenso meteórico de su hijo, Omar Fernández, senador del Distrito Nacional, ha inyectado una dosis de frescura y juventud al proyecto. El éxito de Omar atrae al voto joven y a sectores moderados, sirviendo de puente generacional para su padre.
Experiencia probada: Ante crisis regionales o globales, una parte del electorado tiende a buscar manos conocidas. El eslogan de "saber gobernar" resuena en sectores empresariales que añoran la predictibilidad de sus gestiones.
Fracasos del Gobierno de Abinader
El ascenso de Luis Abinader en 2020 se cimentó en la promesa de un "Cambio" radical. Sin embargo, para 2026, la narrativa de la oposición se centra en que ese cambio ha sido superficial o ineficiente. El descontento popular se ha alimentado de varios frentes donde el gobierno actual ha mostrado grietas.
Costo de la Vida: A pesar de las ayudas sociales, la percepción de inflación en la canasta básica y el precio de los combustibles sigue siendo la principal queja en los barrios populares.
Inseguridad Ciudadana: La prometida reforma policial no ha logrado reducir de manera sensible los índices de criminalidad percibida, generando una sensación de desprotección.
Inversión pública lenta: Se critica que, a diferencia de los gobiernos de Fernández, la actual gestión ha anunciado grandes obras que han sufrido retrasos considerables o que no se sienten en el dinamismo económico local de la misma forma que las "megaobras" del pasado.
Crisis de servicios: El deterioro en sectores como el eléctrico (apagones y alta facturación) y la salud pública (falta de insumos en algunos hospitales), y el ascendente alto costo de la vida, ha erosionado la base de apoyo que buscaba eficiencia gerencial.
El escenario de cara al 2028
El reto de Leonel Fernández no es solo convencer de que el presente es deficiente, sino de que su pasado no repetirá los errores, como la corrupción administrativa, que marcó el final de la era peledeísta que llevaron a su salida en 2020, bajo la presidencia de Danilo Medina.
"El país no quiere un salto al vacío, pero tampoco una parálisis disfrazada de cambio.", Esa es la premisa que resuena en los pasillos de la Fuerza del Pueblo.
Las encuestas de 2026 lo sitúan en una posición de pelea real. Si el gobierno de Abinader no logra aterrizar sus reformas pendientes (fiscal, eléctrica y de seguridad) antes del inicio oficial de la campaña, el camino para el "León" podría estar más despejado de lo que sus detractores quisieran admitir.
